[Análisis] Devil’s Third

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La polémica lleva presente en Devil’s Third desde sus inicios. Desde aquella presentación por parte de Valhalla Games con un juego para las consolas de la pasada generación hasta su posterior desaparición para volver a la vida como exclusivo de WiiU, con cambios muy importantes en el desarrollo del mismo. Y tras las típicas críticas e insultos por pasar a ser exclusivo de una “consola muerta”, llegaron las primeras imágenes y vídeos de la nueva visión del título junto a declaraciones de Tomonubu Itagaki catalogándolo del “mejor juego de acción de la historia”.

Con el paso del tiempo íbamos viendo más material: imágenes, vídeos, entrevistas con Itagaki… y realmente la cosa no pintaba nada bien. De la misma manera que cuando las webs especializadas iban probando el juego, sus impresiones no eran especialmente buenas. Todo ello para llegar al día de su lanzamiento con la mayoría de los análisis en su contra y con una nota media de 44 en Metacritic a día de hoy. Se le dio más palos que a una estera y fue eso precisamente lo que me llevó a querer probarlo por mí mismo. Digamos que tengo una curiosa atracción por la serie B, ya no sólo en el mundo del cine, sino también en los videojuegos. Quizás Devil’s Third era un caso Deadly Premonition pensaba para mí. Un juego el cuál se sabía de sobra que fallaba en la mayoría de sus apartados pero aún así tenía un no se qué que te dejaba buen sabor de boca. Así que después de haber encontrado el juego a un precio muy tentador, me puse manos a la obra.

Devil’s Third se queda lejos de lo prometido, muy lejos.

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¿Es cierto todo lo que dicen las páginas web sobre Devil’s Third? En efecto, es un juego infame que falla más que una Xbox de primera tanda y que ya no es que sólo se vea mal, es que hasta jugablemente tiene carencias.

Cuando comienzas la historia no tardas ni dos minutos en ponerte a repartir golpes a todo lo que te rodea. Desde ese mismo instante, ya te das cuenta de que los combos son muy, muy simples -quizás llamarlos combos es ser demasiado generoso- y que con las armas de fuego tampoco mejora la cosa. Pero es que tampoco se nos exige más. Los enemigos muchas veces se quedan plantados de pie sin inmutarse, como si fuera una simple diana, y si por algún casual deciden cubrirse, al poco tiempo asomarán la cabeza para que se la podamos reventar a gusto de un certero disparo. Porque esa es otra, viniendo de los Ninja Gaiden, hack & slash muy bien valorados por crítica y público, se esperaba que Devil’s Third pudiera si no acercarse, al menos rendir a un buen nivel como juego de acción. Pero nada más lejos de la realidad, los ataques cuerpo a cuerpo son prácticamente inútiles y ya no os digo nada si elegís empezar el juego en su dificultad hardcore. Y no porque los enemigos de repente se vuelvan más inteligentes, que va, sino porque de dos golpes te dan matarile y es más fácil retrasar un poco tu posición e inflarlos a plomo. Y de paso también nos libramos de ver como aunque peguen un espadazo a metro y media de tí, y veas perfectamente que han pegado al aire, recibes daño. Para que veáis a qué nivel llega la “inteligencia” artificial de los enemigos voy a poner un ejemplo claro. En una de las misiones situadas en un templo japones había 3 soldados calentándose con las llamas procedentes de un cubo como si de unos mendigos se trataran. A mí en ese momento se me ocurre lanzárles una granada desde una posición elevada y cubrirme para evitar que me frían a balazos tras reaccionar a mi ataque. ¿Qué pasó? Que estos 3 soldados pronto pasaronn a ser cadáveres porque ni se inmutaron cuando les cayó la granada a sus pies.

Cuidado Robert Rodriguez que viene Itagaki.

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Pero la aventura continua, tras diversas rascadas de frames -bastante habituales- y lentitud de carga de texturas, y nos encontramos al primer jefe del juego. Un recluso de la cárcel donde comienzas tu viaje para salvar el mundo. Pero este jefe y el resto son igual de idiotas que los enemigos comunes. Basta con escapar, cubrirse, disparar, escapar, cubrirse, disparar… Así una y otra vez. Es que aunque en algunos enfrentamientos se te “empuja” a ir a pecho descubierto contra ellos, acaba resultado más sencillo tirar de las armas de fuego.

Posiblemente los jefes sean la mayor decepción del juego para un servidor. Me esperaba enfrentamientos mucho más épicos porque su diseño y desarrollo ya tenían captada mi atención. Y sé que muchos no esperaban nada de ellos porque está de moda hacerse el interesante criticando todo lo que no tenga un fondo filosófico/existencialista. Pero qué queréis que os diga, experiencias como Journey pueden estar muy bien pero no todo tiene que seguir las mismas directrices. En la variedad está el gusto. Los personajes son tópicos con patas, sí; pero… ¿no eran igual de disfrutables las películas de Stallone o Schwarzenneger en las que únicamente se buscaba venganza o se enfrentaban a una banda terrorista? Devil’s Third podría ser llevada al cine -de acción- y sería una película de visión obligada para los amantes de este tipo de cine. Es que hasta la presentación de ciertas zonas o personajes en el juego tiene movimientos de cámara y planos dignos. Incluso en algún momento -la llegada a Panama- nos puede recordar a películas como Desperado con la violencia y punteos de guitarra española que nos ofrece el juego de Itagaki.

Precisamente, la historia y personajes es lo más destacable de la campaña aunque esté dirigida a un grupo de usuarios muy concreto. Devil’s Third es zafio, bruto, exagerado, sexista, lleno de todos los tópicos de juegos de acción -mal hechos- y por momentos, ridículo. Pero ahí reside su encanto como en una “buena” mala película de serie B. Y a tenor de lo visto en en varias escenas del juego, tengo claro que Itagaki pretendía conseguir esto mismo pero obviamente acompañado de un buen juego.

El multijugador o donde residen las bondades de Devil’s Third.

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Pero que no todo es caspa en Devil’s Third, eh. Al César lo que es del César, y hay que reconocer que el modo multijugador funciona muy bien y es un vicio. Hay detalles que hacen pensar que este es el verdadero modo trabajado en Devil’s Third y os explico por qué.

Primero de todo, cuando juegas a la campaña es posible que te des cuenta de una cosa y no le veas sentido hasta que te pongas a jugar al modo online. Ivan, el protagonista del juego, es capaz de escalar y saltar con una facilidad pasmosa pero no se te presenta la oportunidad de aprovechar estas habilidades durante la campaña, más que nada porque abundan los pasillos y zonas repletas de muros, invisibles o no. Pero una vez dentro del multi, llega se hace la luz. Grandes escenarios con infinitas estructuras, escaleras y zonas altas por las que correr y saltar. No es que sea recomendable usar estas habilidades es que necesario para sobrevivir.

Por otro lado, el multijugador es completísimo y funciona realmente bien, sin apenas lag. Tenemos hasta 10 tipos de juego para elegir entre los que no faltan: todos contra todos, por equipos, atrapar la bandera… y al que se añaden otros tan curiosos como el de atrapar gallinas o una batalla de verduras. Vamos, las típicas japonesadas que podemos encontrar hasta en títulos serios como los Megal Gear Solid. Además, hay otra variante, el modo Siege, que no es otra cosa que una vuelta de tuerca a la gestión de clanes que se pueden ver en otros juegos de acción. Podemos crear nuestro propio clan, unirnos a otro o incluso trabajar como mercenario moviéndonos única y exclusivamente por el dinero. En Siege podemos crear la base de operaciones del grupo y gastar nuestros fondos en mejorar la fortaleza para evitar que acabe arrasada por un clan rival. Digamos que es una especie de editor de escenarios simplificado pero muy divertido.

Hasta un total de 16 jugadores en total pueden campar por los enormes mapas que nos encontramos durante las partidas en las que no hay un momento de respiro. Si te quedas quieto estás muerto. Esto hace que el multi sea muy adictivo y que el tiempo pase volando. Alguno le achacará que no tiene rachas de bajas como en el resto de juegos de acción pero yo lo agradezco. Aquí prima sobretodo la habilidad de cada uno aunque el equipo que escojas es importante. ¿Cómo se mejora el equipo? A base de jugar para conseguir dinero y huevos dorados con los que intercambiar por diferentes tipos de armas y atuendos. La variedad a la hora de personalizar a nuestro personaje es importante, tanto en estadísticas como físicamente. En ese sentido no hay ninguna queja.

 

Si eres amante del cine de acción en el que la testosterona es la base de la trama quizás le pilles el gusto pese a que es un juego muy mediocre y si te interesa más el multijugador seguro que le sacas partido, sin ninguna duda. Pero estando confirmado su lanzamiento -el del multi- para PC de manera gratuita, puede que no te merezca la pena porque la diferencia entre el número de jugadores entre una plataforma y otra va a ser abismal. Por lo que sinceramente sólo se lo recomendaría a gente demento como yo a sabiendas de que se va a encontrar con un juego ridículo y exagerado en todos los sentidos. No todos los día se encuentra uno un juego donde se juntan ninjas, rusos, japoneses adoradores de la URSS, mutantes y escenas a lo Randy Quaid en Independence Day.

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