[Opinión] Dragon Ball: Fusions

Videojuegos y Dragon Ball llevan siendo una unión perfecta prácticamente desde la creación del manga de Akira Toriyama. Cada generación de jugadores tuvo en su vida un juego de Dragon Ball que le marcara profundamente: Legacy of Goku, Super Butoden, Budokai, Xenoverse… Y Dragon Ball: Fusions es otro intento por parte de Bandai Namco de continuar con ese legado entre los jugadores de 3DS.

Tiencha, Cellzer, Janenmbu… ¿Qué será lo próximo?

Creo que no me equivoco si digo que el 99% de los fans de la serie de Dragon Ball han soñado con combinaciones de sus personajes desde que se dieron a conocer las fusiones. Gotrunks, Vegetto, Gogeta quedaron grabados en el imaginario colectivo pero todos soñábamos con más. Multitudes de fanarts e historias se crearon en base a la maravillosa técnica de la fusión. Eso es lo que ha conseguido Ganbarion, creadores del juego, con Dragon Ball Fusions. Quitarnos esa espinita y ofrecernos la posibilidad de ver combinaciones de lo más curiosas. Buu y Mr. Satan o Krillin y Gohan son solo algunas de las fusiones que se pueden llegar a ver durante el juego. Amén de otras muchas ya sean de personajes icónicos de la obra de Toriyama o creados para la ocasión.

Esa la gran baza de Dragon Ball: Fusions. Hay varios tipos de fusiones. Mediante una técnica de los personajes que gasta puntos habilidad y que duran solo un determinado tiempo en el combate. Con los “Brazaletes de Fusión EX” que son el sustituto de los pendientes Pothala de la serie y que no tiene fecha de caducidad. Y las fusiones de 5 que son más un ataque final que una fusión en sí pero que ha vistosidad no le gana nadie. Todas estas posibilidades dan mucho juego y nos hace querer más de manera irreversible. Pero la chicha de verdad está en las fusiones EX.

Las fusiones EX nos permite crear casi cualquier combinación entre personajes siempre que los miembros de nuestro grupo cumplan unos requisitos que van desde haber alcanzado determinado nivel o haber cumplido cierta misión. Una vez hecho eso, toca fusionarlos y ver el resultado final tanto visual como de mejoras de estadísticas. Y no son pocos los personajes que podemos reclutar para nuestra causa. Un millar de luchadores dispuestos a salvar al mundo y partirse la cara por nosotros.

RPG y Ajadrez… ¡Fusión!


La otra pata en la que se aguanta Dragon Ball: Fusions son los combates. Como cualquier RPG que se precie, el tener un sistema de combate divertido es indispensable. El fracaso o triunfo del título se debe mucho a ello. Afortunadamente, en Fusions estamos ante un sistema de los buenos por no decir excelente.

Las peleas en Dragon Ball: Fusions se rigen por un sistema por turnos activos de 5 vs 5 -en la mayoria de los casos- en el que siempre esta visible la posición de cada combatiente y el tiempo que le queda para realizar su turno. ¿Por qué se ha tomado esta decisión? Muy simple. Golpeando a nuestros rivales o echándolos fuera de la zona de combate retrasaremos su momento de atacar. Porque sí, otra de las peculiaridades de juego de Ganbarion es el escenario donde se producen las batallas. Los hay de distintos formatos y tamaños pero todos tienen una cosa en común. Estar cerca del límite del terreno es sinónimo de salir despedido fuera del escenario con la consiguiente pérdida del turno y el daño por el ataque y por el golpe contra edificios o montañas.

Los ataques tienen dos tipos: golpe físico y ataque ki ya sean ataques normales o habilidades, y cada uno tiene sus pros y contras. El impacto de los golpes físicos hará que los enemigos se muevan más por el terreno de batalla mientras que los ataques ki afectan a una zona más amplia pudiendo dañar a más de un rival a la vez. Al final es todo cuestión de ir jugando con los dos tipos y saber en qué momento es mejor realizar uno u otro. Así como de saber de qué tipo es cada personaje, porque como en otros tantos juegos de estrategia, el triángulo de armas o piedra, papel, tijera está de vuelta.

No es que haya un maremágnum de opciones durante el combate pero con estas 4 cosas han conseguido hacer un sistema lo suficientemente atractivo como para tenernos pegados varias decenas de horas. Asimismo, los ataques combinados y la vistosidad de las técnicas especiales de cada combatiente son otro factor que crean una satisfacción enorme mientras jugamos y te deja totalmente embobado pese a estar hablando de un título que técnicamente no es una locura pero sí que es resultón.

Fanservice en estado puro

Desde el primer momento en el que arranca el juego y nos creamos el personaje en un limitado editor, se ve que nos vamos a adentrar en un viaje donde el fanservice está a la orden del día. Empezando por la historia que se usa como vía para poder juntar todos los personajes y momentos más emblemáticos de la saga. El protagonista junto a su inseparable compañero consiguen reunir las bolas de dragón para invocar a Shenron con un objetivo claro: crear un torneo de artes marciales para saber quién es el más fuerte del universo, y de la historia. A partir de ese mundo el universo se retuerce  y se entrelazan sagas, personajes, historias… generando situaciones nuevas y ridículas en algunos casos todo en pos del humor. Humor muy “dragonballesco.

Goku de Dragon Ball clásico conociendo a Gohan de Dragon Ball Z, Cell compartiendo equipo con Freezer o Broly uniendo fuerzas con Goku. Esas son solo unas pocas de las situaciones tan curiosas que se pueden ver en Fusions. Pero tampoco van a desaparecer momentazos como la huida de villanos del infierno, la fuerza de Bills, el futuro alternativo de Trunks o incluso la aparición de Arale de Dr. Slump.  Una pena que en su llegada a occidente hayan optado por censurar las espadas que aparecen en algunas animaciones. Una decisión sin mucho sentido habiendo pistolas en el mismo juego.

 

Dragon Ball: Fusions es una de las sorpresas del año. Una joya para cualquier amante de Dragon Ball. Un imprescindible para todo aquel que quiera volver a vivir las historias más épicas del manga/anime en sus propias carnes. Quizás puede llegar a hacerse repetitivo tras muchas horas a las espaldas para quien no viva Dragon Ball pero sin duda el viaje merece la pena. Y si eres capaz de echarle horas sin aborrecerlo, tienes juego para rato. Las decenas de misiones secundarias, las posibilidades de las fusiones, la gran cantidad de héroes que reclutar y las sorpresas tras pasarte la historia principal; dan buena fe de ello.

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