Un año y un mes después de su desembarco en Japón, por fin nos llegó a Europa el esperado action-RPG de Mistwalker The Last Story, el último juego de Sakaguchi (por todos conocido como el creador de Final Fantasy) en el que además ejerce como director. Desde que empezaron a salir los primeros artes e imágenes, la atención de los jugones poseedores de una Wii se centró en esta nueva aventura destinada a blanca de Nintendo. Los antecedentes eran buenos, no solo estamos hablando de Sakaguchi, creador de Final Fantasy, Blue Dragon y, más recientemente, el genial Lost Odyssey. Al barco de The Last Story también ha subido otro de los grandes: Nobuo Uematsu, que consigue con sus partituras darle un toque único a los juegos en los que participa. Además, el hecho de haber trabajado con Sakaguchi en incontables ocasiones hace que esta sea una conexión perfecta.
Pero, ¿ha merecido la pena esperar un año para poder disfrutar de este juego en nuestras consolas? El propio Sakaguchi dijo que había trabajado en The Last Story como si fuera su último juego. ¿Ha merecido el esfuerzo del creativo japonés?
En The Last Story manejamos a Zael, un joven mercenario que, con su amigo-casi-hermano Dagran, sueña en convertirse en caballero. Para ello viajan, con el resto de sus compañeros mercenarios, a Isla Lázulis. Después de asentarnos en la taberna, conoceremos a Calista, la heroina, y tras los primeros capítulos de la historia empezaremos a trabajar para el Conde Arganan, el hombre que gobierna en la isla y que además es el tío de Calista.
Con la esperanza de colmar las expectativas que el Conde ha puesto en nosotros, y el sueño de dejár atrás la vida de mercernario y servir como caballero, se nos encomendará una misión para probar nuestra valía. Es en el transcurso de esa misión cuando descubriremos un extraño poder… Es aquí donde comienza la auténtica aventura.
El argumento no deja de ser la típica historia del bien contra el mal. Hay dos razas, los humanos y los gurak, y es inevitable que el conflicto estalle entre ellos. Pero lo interesante del título es cómo va evolucionando la historia desde unos primeros compases bastante aburridos y monótonos hasta que por fin se pone interesante (alrededor del capítulo 33) y te empiezas a preocupar por los personajes y el destino que les espera. Es ahí cuando realmente te sientes atraído por la magia de The Last Story, y es una lástima ya que solo tiene 44 capítulos, incluyendo los opcionales. Por suerte, el giro final y un desenlace muy satisfactorio consiguen que me olvide de las primeros horas del juego.
Es de agraecer el trato que se les ha dado a los personajes, no son los típicos protagonistas exasperantes que suelen verse en los J-RPG. Ese toque europeo les sienta francamente bien, y tienen unas personalidades tan distintas que cuesta no encariñarse con alguno de ellos.
Pero vayamos a lo realmente novedoso de The Last Story: sus combates. Cuando nos movemos por la ciudad o los distintos escenarios, la mecánica es como en cualquier juego del género. Explorar, hablar, comprar, mejorar el equipamiento… pero cuando empieza una batalla todo cambia. No estamos ante un action-RPG cualquiera. El factor estratégico tiene mucha presencia y en muchas ocasiones el ir a lo loco no nos supondrá una victoria segura. Antes de cada batalla se nos muestra la posición de nuestros enemigos, aunque la verdad es que yo a esto no le saqué mucho beneficio, porque siempre iba improvisando la estrategia a medida que avanzaba la pelea, aunque era útil para saber la posición de los arqueros y magos.
Cuando empieza la batalla bastará con acercarnos al enemigo para que Zael realice su ataque. No será necesario pulsar un botón para propinar un ataque básico. Podremos dar órdenes a nuestros compañeros e invocar el poder de La Errante (el extraño poder que mencioné más arriba). La Errante tendrá dos efectos inmediatos: seremos el objetivo principal de todos los enemigos del escenario y nuestra vida se irá recuperando. Esto sirve para distraer la atención de los malos y así nuestros aliados puedan realizar sus conjuros sin verse interrumpidos.
Al principio el sistema de combate puede parecer simple, aunque se va complicando a medida que los enemigos se hacen más fuertes, ya que nos obliga a pensar rápido. También es un problema que nuestro personaje ataque automáticamente, pues más de una vez nos veremos rodeados y no podremos huir porque Zael se está liando a espadazos con todo lo que se mueve.
Cada personaje dispondrá de 5 vidas. Una vez acabadas esas vidas nos tocará empezar desde el último punto de control. Gracias al poder de La Errante podremos resucitar a nuestros compañeros caídos (nosotros lo haremos automáticamente), aunque si esperamos lo suficiente o estamos ocupados, ellos también despertarán solos. El contador de vidas se reiniciará después de cada batalla.
Técnicamente estamos a un juego notable (que no sobresaliente) dentro de la media de Wii. Proporcionalmente es más bajo que Xenoblade, pero no resulta demasiado molesto. Son destacables las caídas de framerate cuando hay 3 enemigos en pantalla. Estoy exagerando. Pero sí que hay ralentizaciones bastante amenudo en las batallas, y no necesariamente cuando hay muchos enemigos en pantalla.
Nobuo Uematsu produce y firma una genial banda sonora, muy madura y épica. Hay melodías para cada situación, unas más tristes y melódicas, y otras más frenéticas, acordes a la situación. Mención especial para la canción del jefe final, que sigue la estela del Lost Odyssey. Uematsu ha sabido captar a la perfección la esencia del juego en cada partitura. Tal vez no sea su mejor trabajo, pero sin duda le viene a The Last Story como anillo al dedo.
Y no podía evitar mencionar el genial tema Tuberu mono, canción principal del juego, interpretado por Kanon. Es la canción que tararea Calista a lo largo del juego y que oiremos en su totalidad durante los créditos finales.
Resumiendo, The Last Story no es el mejor juego de Sakaguchi, pero no podemos negar que se haya esforzado al máximo para traernos un juego notable a Wii. Su historia tarda en arrancar, pero cuando lo hace es demasiado tarde. Al menos somos testigos de un clímax a la altura , además de conseguir cerrar con acierto la trama. Los personajes y su forma de ser son de lo mejor del juego, y tampoco vamos a olvidarnos de secundarios como Therius o el General Asthar. El sistema de combate está bien pensado y da mucho juego, pero no me he sentido del todo cómodo con él debido a lo confuso de algunas situaciones. Sin embargo, puede dar mucho de sí en posibles futuras entregas una vez se haya perfeccionado.
No por ello vamos a desprestigiar a The Last Story y todo el trabajo que tiene detrás, pues ha conseguido aportar al tramo final de Wii un gran juego, una última historia que necesitaba ser contada y que ha encontrado en la consola de Nintendo el mejor medio para llegar a todos nosotros. Quién sabe si en el futuro, The Last Story se convierte en el primer capítulo de algo mucho más grande, como ya ocurrió una vez…





Estoy bastante de acuerdo con el análisis. Pero este juego… quizá no sea el FFVI ni el VII, pero a mí francamente me ha enamorado. Los personajes, como bien has remarcado, no son los clásicos de un JRPG y esto le da al juego una dimensión de obra maestra de la literatura, además de que empieza flojo pero el cáriz que van cogiendo los acontecimientos te deja enganchado.
En cuanto a la jugabilidad, el sistema de combate parece más simple de lo que realmente es y eso es un punto que me gustó. Utilizar cosas como paredes para cubrirte, el sigilo, plantear ataques de diversas maneras, flanquear y que el terreno se convierta en un factor más influyente en los enfrentamientos me ha encantado. Además de poder utilizar el modo estratega para mantener un cierto grado de control sobre los compañeros.
La banda sonora no es la mejor de la historia de los videojuegos, pero me encanta, y tanto la canción del jefe final como (sobre todo) el toberu mono me tienen enganchado.
Lo juego una y otra vez, tengo prácticamente todas las mejores armas y armaduras, he completado todas las misiones secundarias al dedillo… pero, Nueva partida+ y otra vez, no me canso de él…
Sé que lo estoy poniendo muy por encima de lo que realmente es porque es un juego que simplemente me tocó, pero para mí es un top5 de los RPGs de los últimos cinco años.
Sin duda está entre los grandes JRPG de los últimos años, sobretodo viendo el bajón que ha dado este género ultimamente. Junto a Xenoblade está entre los mejores, no solo del género si no también de Wii.
Y también es cierto que el juego tiene una personalidad propia. Actualmente no hay ningún RPG japonés que se la parezca. Sakaguchi ha sabido darle ese toque suyo que lo diferencia de los demás.
Es un gran juego. Un saludo!
El análisis en sí me parece acertado, solo indicar que el juego tiene una opción para desactivar el ataque automático (evita confusiones y puedes huir perfectamente) en vez de atacar automáticamente, Zael ataca pulsando el botón a del mando wii.