[Recomendaciones del Pasado] Drill Dozer de GBA

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Game Freak es mundialmente conocida por ser la compañía detrás de la exitosa saga Pokémon. Pero de vez en cuando, muy de vez en cuando, Game Freak se permite desarrollar videojuegos fuera de su gallina de los huevos de oro y a veces incluso fuera de las redes de Nintendo.

¡Oye! Que Game Freak no sólo es Pokémon

drill dozer paint

Drill Dozer es uno de esos escasos juegos que aparecieron al margen de Pokémon y que como es lógico, no consigueron el mismo reconocimiento. Hasta se puede calificar como un juego olvidado, oculto a la sombra del triunfador de su hermano. También hay que decir que para llegar a esa categoría de juego olvidado, el hecho de que Drill Dozer nunca llegara a las Game Boy Advance europeas ayudó bastante. Pero la magía de la importación -y de la emulación- siempre está ahí para darnos la oportunidad de jugar a esos títulos. ¡Y menos mal que es así!

Drill Dozer es un plataformas que vió la luz en la recta final de la vida de GBA, allá por el año 2005 y con la NDS ya en el mercado. Supuso un cambio enorme respecto a lo que había hecho hasta entonces Game Freak para Nintendo pero con reminiscencias muy claras al plataformas que la misma Game Freak sacó para Megadrive: Pulseman. Algunos enemigos, varios esquemas de plataformeo… Pero Drill Dozer tiene el carisma suficiente y especialmente unas mecánicas pocas veces vistas ya no sólo en la trayectoria de la compañía, sino en el mundo de los videojuegos; que hacen a Drill Dozer evitar cualquier comparación.

Drill Dozer boss

El juego empieza con una breve secuencia en la que se nos pone en situación. Somos el líder -interino- de una banda de ladrones que busca recuperar una gema roja de las manos de los Skullkers, el grupo rival y estorbo durante toda la aventura. Para tal objetivo, Jill, la protagonista de Drill Dozer, cuenta con la ayuda de un robot muy particular armado con dos taladros. Estos taladros son el fundamento de todo el juego y cada nueva habilidad y obstáculo que nos encontramos se resuelve mediante el uso de esos taladros. Puede que tengamos que romper una pared, repeler disparos, propulsarnos por el agua, desatornillar elementos del escenario o incluso enemigos. Y así nacen los combates en Drill Dozer, en el que los enfrentamientos contra los Jefes Finales destacan por encima de todo.

¡Ni McGyver tiene tanta maña desatornillando!

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El planteamiento de cada una de las 11 fases que estructuran el juego es muy sencillo. Tenemos que avanzar destrozando cualquier enemigo u objeto que se interponga en nuestro camino. En cierto momento aparecerán bloques o paredes que se resistan a nuestro taladro pero no durante mucho tiempo. En todas y cada una de las fases hay escondidos dos engranajes que son esenciales para conseguir terminar cada nivel con éxito. Esto nos obliga a rebuscar por cada rincón dotando al juego de cierto componente de exploración y a que mí me recordó por momentos a los grandes Duck Tales de Capcom. Además, ya no solo es que aporte variedad al juego para no convertirse en un “tira pa’alante”, también alarga las fases y por tanto la duración del juego. Esos engranajes que como decía son esenciales, nos sirven para aumentar el poder de los taladros y convertirlos en verdaderas armas de destrucción. Para usar este poder extra es necesario tener reflejos y saber usar bien los engranajes. Como si de un coche de cambio manual se tratara, tenemos 3 niveles de ataque y por cada nivel que queramos subir, toca “cambiar de marcha” en el momento justo con el botón de ataque. Así, si llegamos al tercer nivel, desataremos el poder verdadero del robot. Al principio se puede hacer un poco confuso pero la verdad es que al final le coges gusto al sistema.

Ya comenté que los enemigos finales destacan por encima de todo y es que debéis jugar a Drill Dozer para verlo con vuestros propios ojos. Cada nueva habilidad que aprende Jill tendrá su uso en un determinado jefe haciendo de esta manera que cada jefe sea distinto de anterior. En estos momentos también es esencial saber hacer uso de todo el poder de los ataques puesto que la barra de vida del Jefe no bajará igual de rápido encadenando golpes con la primera marcha que con la tercera. Aunque en momentos habrá que valorar si merece la pena arriesgarse a llegar al máximo o ser un poco más precavido. De verdad os digo que hay batallas muy curiosas y que la última de ellas contra un bulldozer de tamaño descomunal es bastante épica.

 Desenterrando el contenido oculto

drill dozer menu

Drill Dozer de por sí es un título que puede dar para varias horas pero que si ahondas más allá de lo superficial te puede dar para muchas más. Hay un montón de tesoros escondidos, a veces algunos de ellos inalcanzables de primeras. Por ello el backtracking está presente desde un principio. En varios puntos de las fases hay bloques que no se pueden romper con un taladro normal y para ello toca pasarse por la tienda para mejorar el equipo del robot que pilota Jill. ¡Sí, hay hasta mejoras del personaje! Desde contenedores de vida para resistir más golpes hasta los nuevos taladros. Estas mejoras se compran con créditos que obtenemos de los enemigos derrotados o de los elementos del escenario que destruimos. Pero no es el único secreto que guarda Drill Dozer.

Además de los 11 niveles sucesivos que hay que completar sí o sí para terminar el juego, también hay una serie de niveles secretos que aparecen una vez compremos los mapas pertinentes. En estas zonas secretas es donde debemos aplicar todo lo aprendido durante el juego para salir airosos. El nivel de exigencia aumenta exponencialmente y son un verdadero desafío en comparación a los de la campaña.

Drill Dozer es un juego desenfadado, divertido y con un sistema jugable novedoso al que todo fan de los plataformas debería darle una oportunidad y de paso comprobar de qué es capaz de Game Freak fuera de su zona de confort. Sin duda, una buena despedida para la vida de GBA.

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