[Recomendaciones del Pasado] Shatterhand

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Había un tiempo en el que Natsume era conocida por más cosas que la tarea de distribución de juegos y su relación con la saga Harvest Moon. Y sus comienzos no fueron precisamente malos desarrollando sus propios videojuegos. Sus primeros juegos pertenecían a un mismo género en su mayoría, los plataformas de acción. Recuerdan mucho a los Ninja Gaiden de Tecmo y de hecho, Natsume tiene su Ninja Gaiden particular llamado: Shadow of the Ninja. Las similitudes están fuera de toda duda. Pero a parte de ser plataformas de acción, varios de ellos compartían otra similitud. Bandai estaba detrás de ellos para dotarlos de una estética muy definida con los derechos que tenían en su poder de las series de Toei. ¿Recordáis los Power Rangers o VRTroopers? Pues la versión japonesa -la original- de esas series tan míticas fueron adaptadas por Natsume con gran clase. Y en uno de esos casos es del que voy a hablar hoy: Shatterhand para NES.

Lo primero de todo tengo que aclarar un detalle importante. Shatterhand es la “occidentalización” de Super Rescue Solbrain. En Japón los personajes, trama y otros elementos del juego beben directamente de Super Rescue Solbrain, una serie que pertenece al género Metal Hero y que tanto gustaba a los niños de esa época junto a los Super Sentai, Kamen Raider o Ultraman. En occidente se decidió cambiar a Solbrain -uno de los héroes de la serie japonesa- por Steve Hermann, un policía novato que durante una escaramuza contra los miembros de Metal Command, el ejercito que quiere dominar el mundo, pierde ambos brazos. Acto seguido, el gobierno le ofrece la posibilidad de que se le implanten dos brazos robóticos y como podréis imaginar, acepta. A partir de ese momento se le conoce como Shatterhand. Su misión, acabar con la banda Metal Command, salvar el mundo y de paso, buscar venganza.

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Shatterhand empieza sin pausa alguna, una vez pulsas START ya te metes dentro de su mundo a repartir puñacos a diestro y siniestro. Y siendo los brazos de  Hermann tecnología robótica del futuro está claro que sus golpes deben ser dolorosos. La primera pantalla sirve a modo de tutorial para comprender como va a funcionar el juego. Nos encontramos con los primeros enemigos, las plataformas de recuperación de vida y de aumento de poder de nuestros puños, las primeras cajas trampas para que no nos confiemos nunca, y la característica más divertida del juego, los ayudantes. En todas las fases nos encontramos con una serie de cajas que en su interior hay guardado unos bloques con signos alfa o o beta indistintamente, Si nos hacemos con 3 de ellos, aparecerá a nuestro lado un ayudante robótico que nos ayudará a acabar con los enemigos. ¿Por qué hay dos tipos de bloques y tenemos que conseguir 3? Muy fácil, dependiendo de la combinación de alfa/beta que hagamos, tendremos un ayudante u otro: Hay uno que ataca con una espada, otro tira aros a gran velocidad que rebotan en las paredes, otro lanza granadas… La variedad es importante y todos tienen su aquel. Pero hay que tener cuidado porque también reciben daño y pueden acabar desapareciendo. Y si lo perdemos, no llegaremos a alcanzar el verdadero potencial de Hermann aka Shatterhand. Una vez consigamos uno de estos ayudantes podemos seguir obteniendo bloques para un nuevo ayudante, pero qué pasa si volvemos a elegir la misma secuencia, que Shatterhand se transforma en una máquina de matar, lanzahadoukens de fuego, con aspecto robótico. Este estado sólo dura 15 segundos pero es habitual que lo consigamos justo antes de un enfrentamiento contra el jefe final por lo que tampoco necesitamos más.

La primera pantalla es como digo un tutorial, se nota hasta en la dificultad. Acostumbrados en los tiempos de NES a sufrir en la mayoría de los juegos, Shatterhand empieza muy suave. Te ponen un caramelo en la boca pero en seguida te lo sacan de un guantazo. Una vez pasada la primera prueba se te da a elegir entre 5 nuevas pantallas a las que puedes acceder en el orden que consideres oportuno. Y aquí ya se nota el subidón de dificultad y de exigencia. No lo voy a comparar con otros juegos del género porque Shatterhand es bastante más fácil que la media -los continues infinitos hacen mucho- pero aún así hay algún jefe “tocapelotas”. El transcurso de los niveles es siempre el mismo, numerosas plataformas y enemigos para acabar con una jefe final del cual tenemos que aprendernos sus patrones para darle muerte sin sufrir demasiado. Quizás es este el punto más débil de Shatterhand. Mientras que durante las fases hay varios cambios en la jugabilidad -sin pasarse- que le da vidilla al juego, los jefes, 7 en concreto, no son demasiado carismáticos. Eso sí, al menos la música sí que suele estar a un buen nivel y mejora las sensaciones. Una de las curiosidades de Shatterhand es que hay una fase completamente nueva respecto Super Rescue Solbrain. No se muy bien por qué, todas las fases se mantienen intactas en el juego salvo una que es distinta en cada versión. Así que si os quedáis con ganas de más siempre podéis jugar a ambas versiones y ver las diferencias por vosotros mismos.

Shatterhand fue uno de los juegos de mi infancia y guardo muy buen recuerdo. Tanto que de vez en cuando aún le echo una partida rápida para volver a disfrutarlo.  Y estoy seguro de que al ser más amable con el usuario, a quien no lo haya jugado antes le entrará mejor que cualquiera de los referentes en el género.

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